miércoles, 24 de octubre de 2007

Transfloración de un Amor Imaginado

Transfloración de un amor imaginado

(Empiezo)

Enraizados pensamientos de amor incólume

Se debilitan con el aterciopelado arenal

Que se ondea con la brisa de primavera.

Dos siluetas rozan el horizonte marino

De vívidos sueños lejos de casa

Y una melodiosa mezcla de canto

Y naturaleza baña la calidez del día

Con encanto único.

La larga y fatídica espera llega

Al fin a un incierto destino:

Se derrumban años de búsqueda

Como si fuesen granos de arena

Que caen incólumes, presas

De imperceptibles soplidos

Desde la cumbre de artificiales

Socavones arenales.

A lo lejos, una borrosa silueta

Aparece tranquila, casi inmóvil,

Acompañada sólo por el mar

Y vaivenes, iluminada

Hasta sus huesos de acero

Por escuálidos rayos luminosos.

*******

Esos pensamientos ya no eran

Más que trayectorias palomeras

Que marcaban una época

En que el hombre

Aún en su edén vivía.

Una vez más espejismos irrisorios

Acechaban la tranquila ingenuidad,

Llenos de deseo e impulsivos

Como nunca antes.

Eran espejismos que proyectaban

Hermosas imágenes

De mujer y belleza.

Ella despertaba ternura y deseo

A la vez. Y un fino hilo de cordura

Guiaba y separaba lo real

De lo imposible.

Era una imagen bipolar

Que encerraba dos lejanos planos:

Uno lleno de dolor y vivencias imaginadas;

El otro, sólo de angélica sonrisa.

*******

(Caigo)

Al cielo grito con el pensamiento

Y no recibo respuesta alguna,

Lloro en la tierra mi sufrimiento

Y sólo muerdo piedras de la luna.

Pisoteo el cielo en esta mi locura,

Pateo nubes, ángeles y rayos,

Blasfemia que por muchos años

En mí no ha encontrado cura.

Respiro en el agua con grandeza,

Corro por el magma de sus venas,

Vuelvo al aire sin delicadeza

Y me cobijo en estrelladas cuevas,

En busca de la huella

De su fragancia, de ella.

Empiezo,

Caigo,

Sigo

Y me detengo

Como una roca,

Afilada y puntiaguda,

Al borde

De un precipicio

Cuyos mágicos brazos

Me invitan

A caer,

Otra vez.

Otra vez no!

Pedería su rastro.

Enloquecerían

Hasta mis dedos

Y no podría

Acariciarla.

Vuelo,

Me detengo:

De reojo,

Una montaña

Nevada hasta sus raíces,

Llovida hasta el macetero.

De ella,

Brota una luz

Que se marchita

Con la mirada inocente

De la cien de un hada.

*******

Avanzo en el sendero,

Tropiezo con la montaña

Y un curvo horizonte

Aparece de la nada,

Señalando al norte

Y percibo a mi amada.

Viste un rubio sombrero

Con jazmines que enlazan

Su cabello de terciopelo.

Esa montaña, ya monte,

A lo lejos me saluda

Y aguarda mi regreso.

*******

(Sigo)

La veo por vez tercera,

Empujada por el tiempo,

Cae tenue en mis brazos

Con el final del amor-destierro.

De amor el destierro mío

Que quemaba mis venas,

Sutilmente apagado

Sólo con un día verla.

Lunas de plata que miran

Atentas a mis palabras

E irradian bella dulzura

Que prende mi triste alma.

La noche ya es mi día,

Mi día ya es mi cielo,

Ya no hay más amargura,

Ya no espía más el miedo.

Cuento el tiempo otra vez,

En la noche las estrellas,

Cuento los días del reloj

Para nuevamente verla.

*******

(Canto)

Diosa luna, mira en mis ojos

Que le aparecen estrellas

Blancas, azuladas y violetas

Cual reflejo del sol en la tierra.

Mira mi pecho ya entreabierto,

De él un corazón se asoma

Coronado con roja sangre

Que ahora es de otra diosa.

Mira en sus ojos, te lo pido

Que sin su amor vivir no puedo

Y dime si están estrellados

Como los míos en su dulce sueño.

Susúrrale al oído, te lo pido

Que por las noches ya no duermo,

Que en ella pienso en el trasnoche,

Que por ella florece mi cielo,

Que imagino sentir cada instante

De su boca el dulce aliento;

Que de ella me he enamorado

Como un loco sin saberlo.

Diosa Luna, del olvido en sepelio

la desesperación me sonríe,

Cantando en un pasado imaginado

Donde, incólume, mi amor vive.

*******

(Me detengo)

Cuando en vaga ilusión

Con la vista agitada

En jardín de sombras

De ella la luz buscabas,

Avanzaste sin rumbo,

Ya perdida la mirada,

De pena orlados versos

Al aire se te alzaban.

*******

(Muero)

Abrigadora sombra de amor

Por la mañana,

De noche rumorosa brisa

Mi piel desgarras.

Cuando me veo inerme

En su mirada,

Feroz y punzante tu mano

Se abalanza,

Cual eterna, viva endecha

En fiel morada,

Que sobre lamentos alegre

Siempre cantaba.

*******

Enterrado en desolada tierra,

Vislumbro una aurora soleada

De cuyos angelicales colores

Manos serenan mi agitada alma:

Cuatro manos que en fatal destierro

Testigos de un sol que la luz amaga,

apostaron en mí cálido puente

que a mi vida sí ha de celarla.

“Lejano, triste sol de donde vienes”,

de una mano desnuda emana,

de otra gimiente de puntas rosa,

“¿Es amor el tuyo, el que se calla?”

Veo mi cuerpo ya no enterrado,

Y de su interior saco la nada,

Soterráneas nubes de primavera,

Cual pureza de flor lozana

Que del ave desanda el paso,

Riegan viejas semillas maltratadas

De infértil amor imaginado

Cuando mi alma apunta’l mañana.

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