sábado, 9 de julio de 2011

Vehemencia

Sal! Palabra indómita,
que me clavas la garganta;
dame un respiro,
un suspiro aquí en la nada.

Cae en mí
como una gota
que apaga esta mecha
en mi alma
y que atada
sin palabra
es nada.

No me mires
con rencor
sólo estás
aprisionada.

En silencio,
dormida aguardas,
palabra vehemente
mi interior desgarras.

Dame tiempo.

Sal de ahí!
No te escondas!,
palabra indómita,
¿Porqué eliges
la sombra?