Vibra cuerda subversiva,
que tu sonido penetrante
se cuela en mis venas.
Un tono más alto
se alza sobre mi cabeza
y escapa al infinito,
buscando a su pareja.
No te detengas, por favor,
que se inquieta mi alma,
y no prenderá más.
Tu palmoteo al viento
muy bien le baila
a mi mano incipiente.
Te sigo.
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