miércoles, 24 de octubre de 2007

LLuvia de Primavera

¡Lluvia! Que tus misericordiosas

gotas de primavera bañen

con indulgencia mis hojas

de otoño.

Que las bañen de manera tal

Que vuelvan a florecer verdes

Y coloridas.

Déjame absorber esa pureza

Caída del infinito tal como

Lo hace el zorzal que con

Gracia danza por el regalo

Que le has enviado; como

La paloma, quien quieta

En espera de nube luminosa,

Ha enmudecido hasta sus alas

E inerme bajo tu manto

Cristalino aguarda su palomo

Enamorado.

Déjame ser amapola recién

Recién nacida que no teme pender

De una rama casi deshecha,

Que se mantiene incólume

En la cumbre del alma de

Un árbol cuyos brazos

Ha extendido hacia mí,

Invitándome a nutrirme

De su sabia sabiduría.

¡Lluvia! Que mis pensamientos

sean copioso reflejo del infinito

y que cristalinamente bañen

el alrededor maldito.

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