Humo azul de la punta del vicio
Me calcinas las entrañas,
Eres un insulto a lo divino,
Mas te absorbo, figura extraña.
Por tu culpa muchos han caído,
Lentamente en las mañanas
Y sus débiles, angustiosos alaridos
por las noches te llaman.
Uno tras otro, en la locura,
Caen rendidos en el poso infernal,
Dejando un rastro de fina amargura.
Uno, dos y tres como en un panal
Dibujan estragos de su paso
En mi desgastado cenagal.
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