sábado, 9 de julio de 2011

Vehemencia

Sal! Palabra indómita,
que me clavas la garganta;
dame un respiro,
un suspiro aquí en la nada.

Cae en mí
como una gota
que apaga esta mecha
en mi alma
y que atada
sin palabra
es nada.

No me mires
con rencor
sólo estás
aprisionada.

En silencio,
dormida aguardas,
palabra vehemente
mi interior desgarras.

Dame tiempo.

Sal de ahí!
No te escondas!,
palabra indómita,
¿Porqué eliges
la sombra?

lunes, 13 de septiembre de 2010

Transfloración de un Sueño

Amanecido el día,
mi mente a su luz
se alza
y con signos cautivantes
hacia una torre
me llama.

Despierto ahora pienso
en mis ojos ciegos
que buscan en el horizonte
del rojo cielo
aquello que perdido
afloraba de mi pecho
y desnudo como roca
roída por el hielo
avanza sin retorno
a su eterno velo
y desdibuja mi pasado
sin ningún recelo,
como al ángel caído
de un mero sesgo
sus alas aprisionan
sin ningún consuelo.

De fuego, la torre
que absorve
mi recalcitrante pasado
de papel
desdibuja la historia escrita,
pincelándola una y
otra vez
en alquimia con tinta rojiza
que al cielo
prendió ayer,
enmarcándola en mi pecho adolorido
por el despojo
de aquel desdén
y de mi corazón se asoman
nuevas líneas que el futuro
sólo ven.

No más apatía
ni letras si sentido,
sólo signos cautivantes
delínean mi destino
y alejados de las masas
mis pies encuentran su nido,
no! caminata errante,
no más sesgo de tu filo
sólo signos cautivantes
me alertan del peligro
y la luz de la sombra
me aguarda de testigo
si yaciera en el suelo
con mis pies fugitivos
y a la torre nuevamente
fuera en sacrificio
como árbol caído que al
bosque ya no da cobijo.

Amanecido el día,
mi mente a su luz
se alza,
abrigando viejas letras
hasta ayer
olvidadas.

martes, 1 de junio de 2010

Hacia el Pasado


Retorno a un pasado que no provoca mayor revuelo. Se experimentan condiciones similares, anhelando descubrir algo más. Sólo de emociones nuevas se impregna este viaje, que en un momento en tormentoso litigio se convirtió; sólo ha de traer a flote lo que quedó relegado por las inconsistencias de la vida.
Retorno a un pasado que me condujo por un túnel negro y agriatado, cuyas lámparas de papel quemado nunca alumbraron mi camino. Revivir dicha travesía ahora hace que tiemble mi pie antes de pisar con holgura algunos de sus adoquines: el polvo nuevamente quiere convertirse en lodo y también frenar los pasos.
Retorno a un pasado despiadado que sin titubear de un brazo me sostuvo y, queriendo tambalearme a lo largo del camino, me llevó a lugares insospechados. Creí en la mano invisible y a sus faldas como niño miedoso me aferré, esperando llegar a mi destino sin tener que soltarme.
Retorno a un pasado abrumante, digno de novelas griegas, cuyos Dioses atormentan al hombre que con amargura e hidalguía carga a mano limpia sus bendiciones. De ellas no quiero ser testigo nuevamente.
Retorno a un pasado que entrecuela fugaces memorias de niño inocente palpando la arena fría de un sur congelado, construyendo camidos imaginados a un mundo feliz, con realidades perturbadoras como rayos luminosos cayendo del cielo sobre cabezas inocentes.
Retorno a un pasado que deja ver entre líneas los demonios que llevaba dentro: que actuando como identidades reales, se apoderaban de mi alma, burlándose de mí, riéndose en mi cara.
Retorno a un pasado inconcluso, repleto de alboroto, cuyo hilo de confusión se desenmaraña hoy en día.
Hoy retorno a un pasado que se congeló en el tiempo y sólo veo consecuencias desde un espectro más elevado que sin duda lo transformará en un presente más humano.

domingo, 30 de mayo de 2010

Azul Intenso

Azul infinito,
tu magia me envuelve
y me trae de vuelta
del letargo
que me absorbía.

Oigo, distante aún,
a lo lejos cómo
en un susurro
tu música acalla
mi tormentoso mar.

Tu aroma lo esparce
el viento,
aquél que me atrapó
y me trajo a este lugar.

No importa donde estés,
de mí siempre te acoradarás;
tu color habrá de cambiar,
quizás,
pero siempre sabré
dónde encontrarte
y volar.

Del hielo yo nací
y en mi alma
el azul abunda;
doquiera vaya yo,
la arena de mis pies,
silenciosa,
va en tu busca.

¡Heme aquí ahora!,
¿Cuándo lo imaginaba?
De la bruma
sale el sol
y te dice en la mirada:
"cierra tus ojos, infinito,
que tu sueño no se apaga".

sábado, 26 de enero de 2008

Desde un rincón

En mi rincón,
del bullicio hullo
en busca de mis ojos:
ya no hay tiempo!

Qué le ocurren
a mis pies?
Han perdido
el cepo?

Sin sus ojos
mi mano tiembla
y sus aprisionadas
letras con su llanto
se entrecuelan
por el mar
de mi sentir.

Que la mar
te cobije!,
que en el silencio
yo no puedo,
sin mis ojos
nada valgo:
quién me ha
quitado el cepo?

En mi rincón
yo los busco,
en el bullicio
de mi silencio.

viernes, 4 de enero de 2008

¿Después?

¿Qué significa Después?

¿Sesgo del clavo oxidado
que un día se hundió
en el corazón?

¿Tortura que causa
un clavo oxidado
que un día se hundió
en el corazón?

¿Vivir con un clavo oxidado
que un día, sin desearlo,
se hundió en tu corazón?

¿Hacer tuyo ese clavo oxidado
que un día, por tu culpa,
se hundió en tu corazón?

¿Pulir ese clavo oxidado
que ya habitaba en tu corazón?

O

¿Rendirte ante el clavo oxidado
que un día pereció
en tu corazón?

domingo, 30 de diciembre de 2007

Al Borde de la Depresión

Una vez escuché que los artistas en general experimentan estados emocionales extremos a lo largo del día. Uno de esos estados que me llamó mucho la atención fue que los momentos creativos estaban marcados por una fuerte tendencia a querer escapar de uno mismo, experimentando confusión; ya no se sabe si la emoción es sentimiento o viceversa. Sólo existe un profundo deseo de sobrevivir a través de algo material y plasmar en él la agonía del momento. Se puede subentender que el artista es un individuo que vive sumido en estados negativos –según los eruditos- del ser. Sin embargo, la impulsividad por crear e inmortalizar dichos estados no es del todo negativa. La sensibilidad extrema que se posee ante las situaciones cotidianas hacen del artista una “antena receptora de todo tipo de energía” que canaliza esta última dependiendo de la potencia de lo experimentado. Sumado a esto último, están los rasgos intrínsecos de cada artista, los cuales varían enormemente de acuerdo a su entorno, ya sea social, familiar, etc.

El artista tiene la habilidad de sumirse en cualquier estado emocional y, desde ahí, proyectar su creación. Vive en un eterno ir y venir interno, su interior se vuelve un infierno en el que cada demonio trata de asomarse a la superficie. Estos procesos lo mantienen en un estado de constante alerta y cualquier cosa o situación–que para la mayoría no pasan de ser nimiedades- actúa como estímulo. Se desata, entonces, la batalla por hacer trascender lo percibido y los observadores los tildan de “locos” o eufemísticamente “excéntricos”. Su infierno interior y la fiebre que éste les provoca los hace vivir constantemente al borde de la depresión.