lunes, 13 de septiembre de 2010

Transfloración de un Sueño

Amanecido el día,
mi mente a su luz
se alza
y con signos cautivantes
hacia una torre
me llama.

Despierto ahora pienso
en mis ojos ciegos
que buscan en el horizonte
del rojo cielo
aquello que perdido
afloraba de mi pecho
y desnudo como roca
roída por el hielo
avanza sin retorno
a su eterno velo
y desdibuja mi pasado
sin ningún recelo,
como al ángel caído
de un mero sesgo
sus alas aprisionan
sin ningún consuelo.

De fuego, la torre
que absorve
mi recalcitrante pasado
de papel
desdibuja la historia escrita,
pincelándola una y
otra vez
en alquimia con tinta rojiza
que al cielo
prendió ayer,
enmarcándola en mi pecho adolorido
por el despojo
de aquel desdén
y de mi corazón se asoman
nuevas líneas que el futuro
sólo ven.

No más apatía
ni letras si sentido,
sólo signos cautivantes
delínean mi destino
y alejados de las masas
mis pies encuentran su nido,
no! caminata errante,
no más sesgo de tu filo
sólo signos cautivantes
me alertan del peligro
y la luz de la sombra
me aguarda de testigo
si yaciera en el suelo
con mis pies fugitivos
y a la torre nuevamente
fuera en sacrificio
como árbol caído que al
bosque ya no da cobijo.

Amanecido el día,
mi mente a su luz
se alza,
abrigando viejas letras
hasta ayer
olvidadas.

martes, 1 de junio de 2010

Hacia el Pasado


Retorno a un pasado que no provoca mayor revuelo. Se experimentan condiciones similares, anhelando descubrir algo más. Sólo de emociones nuevas se impregna este viaje, que en un momento en tormentoso litigio se convirtió; sólo ha de traer a flote lo que quedó relegado por las inconsistencias de la vida.
Retorno a un pasado que me condujo por un túnel negro y agriatado, cuyas lámparas de papel quemado nunca alumbraron mi camino. Revivir dicha travesía ahora hace que tiemble mi pie antes de pisar con holgura algunos de sus adoquines: el polvo nuevamente quiere convertirse en lodo y también frenar los pasos.
Retorno a un pasado despiadado que sin titubear de un brazo me sostuvo y, queriendo tambalearme a lo largo del camino, me llevó a lugares insospechados. Creí en la mano invisible y a sus faldas como niño miedoso me aferré, esperando llegar a mi destino sin tener que soltarme.
Retorno a un pasado abrumante, digno de novelas griegas, cuyos Dioses atormentan al hombre que con amargura e hidalguía carga a mano limpia sus bendiciones. De ellas no quiero ser testigo nuevamente.
Retorno a un pasado que entrecuela fugaces memorias de niño inocente palpando la arena fría de un sur congelado, construyendo camidos imaginados a un mundo feliz, con realidades perturbadoras como rayos luminosos cayendo del cielo sobre cabezas inocentes.
Retorno a un pasado que deja ver entre líneas los demonios que llevaba dentro: que actuando como identidades reales, se apoderaban de mi alma, burlándose de mí, riéndose en mi cara.
Retorno a un pasado inconcluso, repleto de alboroto, cuyo hilo de confusión se desenmaraña hoy en día.
Hoy retorno a un pasado que se congeló en el tiempo y sólo veo consecuencias desde un espectro más elevado que sin duda lo transformará en un presente más humano.

domingo, 30 de mayo de 2010

Azul Intenso

Azul infinito,
tu magia me envuelve
y me trae de vuelta
del letargo
que me absorbía.

Oigo, distante aún,
a lo lejos cómo
en un susurro
tu música acalla
mi tormentoso mar.

Tu aroma lo esparce
el viento,
aquél que me atrapó
y me trajo a este lugar.

No importa donde estés,
de mí siempre te acoradarás;
tu color habrá de cambiar,
quizás,
pero siempre sabré
dónde encontrarte
y volar.

Del hielo yo nací
y en mi alma
el azul abunda;
doquiera vaya yo,
la arena de mis pies,
silenciosa,
va en tu busca.

¡Heme aquí ahora!,
¿Cuándo lo imaginaba?
De la bruma
sale el sol
y te dice en la mirada:
"cierra tus ojos, infinito,
que tu sueño no se apaga".