De odio leve asomo
En corazón malherido
Por mirada asesina
De aquel malnacido.
Siembra de incertidumbre
Y desidia postrera
Desde tierra lejana
Desata en triste pena.
Al aire libre pena
En sepelio de olvido
Va deshecha, casi muerta
Cual pierde su amorío.
El genio al fin despierta
Y le muestran su inicio;
El cielo, mar y tierra
Lo alejan del precipicio.
Con palabras punzantes
Cual hierro de guillotina
Atraviesa nube negra
De falso-oscura mentira.
Palabras con sentimiento
De un genio que condena
En cada verso, cada estrofa
Lo vil de la bajeza.
Ante un futuro incierto
Que cruel lastimaba
En inocente criatura
Las semillas del alma,
Nace el triste genio
Con su musa del alba,
Con mente fresca, indiferente:
Ha de ser el verso su arma.
No hay enemigo de humo
Que lo ataque por sorpresa
Ni que de noche criatura
En su vida se entrometa,
Ni que de día ángel
Negro robe sus perlas,
Ni mucho menos hadas
Cuyos cantos lo posean.
El genio ha nacido,
Vivido por un tiempo,
Crecido no en rosales,
Mas ya vendrá lo bueno.
Odio imperceptible,
Rencor ya más no cabe
En el corazón del genio
Que de amor aún no sabe.
Mas gracias debe darle
Al malnacido embustero
Que prendió mecha en su mente
Cual rojo al toro en ruedo.
Acuden en su ayuda
Viejos, de muchos, maestros;
Desde tierras taurinas,
Le regalan sus versos.
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