domingo, 30 de diciembre de 2007

Al Borde de la Depresión

Una vez escuché que los artistas en general experimentan estados emocionales extremos a lo largo del día. Uno de esos estados que me llamó mucho la atención fue que los momentos creativos estaban marcados por una fuerte tendencia a querer escapar de uno mismo, experimentando confusión; ya no se sabe si la emoción es sentimiento o viceversa. Sólo existe un profundo deseo de sobrevivir a través de algo material y plasmar en él la agonía del momento. Se puede subentender que el artista es un individuo que vive sumido en estados negativos –según los eruditos- del ser. Sin embargo, la impulsividad por crear e inmortalizar dichos estados no es del todo negativa. La sensibilidad extrema que se posee ante las situaciones cotidianas hacen del artista una “antena receptora de todo tipo de energía” que canaliza esta última dependiendo de la potencia de lo experimentado. Sumado a esto último, están los rasgos intrínsecos de cada artista, los cuales varían enormemente de acuerdo a su entorno, ya sea social, familiar, etc.

El artista tiene la habilidad de sumirse en cualquier estado emocional y, desde ahí, proyectar su creación. Vive en un eterno ir y venir interno, su interior se vuelve un infierno en el que cada demonio trata de asomarse a la superficie. Estos procesos lo mantienen en un estado de constante alerta y cualquier cosa o situación–que para la mayoría no pasan de ser nimiedades- actúa como estímulo. Se desata, entonces, la batalla por hacer trascender lo percibido y los observadores los tildan de “locos” o eufemísticamente “excéntricos”. Su infierno interior y la fiebre que éste les provoca los hace vivir constantemente al borde de la depresión.

Uno

Sal de ahí!
Brinca, salta,
no rehuyas
lo que viene;
Muchos
ya lo advierten,
tu contorneado
andar lo sostiene.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Fuente Sombría

Fuente del alma,
¿qué tan lejos has ido?
Sólo sombras le anteceden,
y en un lío de luz
te has convertido;

Dale, fuente,
un alma no sombría,
que en silencio
se entrecuele
por almas perdidas;

Del silencio
remótamente
te vislumbra
y el lío de luz
desaparece;

"¿qué nos pasa?",
pregunta hiriente,
sin respuesta
se cobija
en letras
manchadas
con tinta
de agonía.

Su otro yo
ya no aguanta
al tiempo
sin tiempo,
ni sentimiento
hueco.

¿A qué fuente
se dirige
un hombre
con el pasar
abatido
por esferas
superiores
que un día
lejos han ido?

Palabra
a
palabra
se
despide
e
inicia
un
nuevo
camino.

viernes, 26 de octubre de 2007

Sonido Mágico

Vibra cuerda subversiva,
que tu sonido penetrante
se cuela en mis venas.

Un tono más alto
se alza sobre mi cabeza
y escapa al infinito,
buscando a su pareja.

No te detengas, por favor,
que se inquieta mi alma,
y no prenderá más.

Tu palmoteo al viento
muy bien le baila
a mi mano incipiente.

Te sigo.

jueves, 25 de octubre de 2007

Visión Real

Visión real

En el sueño de aquella noche,
la figura le mostraba su guadaña,
Queriendo intimidarlo,
Queriendo romper su espada.
No supo de la imaginación de un fruto,
Tampoco de luces cargadas con simbolismo,
Sólo aparecían ante sus tres ojos
Como queriendo significar algo benigno
Que ocurriría algún día.
Y tal fue su sorpresa
Cuando se asomó
Una voz luminosa:
Sonaba lejana, familiar,
Quebrantada por algo
Que había sucedido.
Sonidos innecesarios
Para adivinar:
En el cielo había ya
Una nueva estrella,
Brillando desde lo alto,
Enviando sus últimos
Suspiros a las estrellas
Terrenales que lloraban
Su partida.
Y el genio solo
En su torre,
Escuchaba el destello
Del astro, no caído,
Lamentando la ironía
Que le producía placer,
Lágrimas ya no quedan.
El infortunio de nuevo
Llamaba a su puerta,
En forma de estrella blanca
Al cielo ascendida.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Transfloración del Amor Aparecido

Transfloración del amor aparecido

Cuando tú apareciste, penaba yo en la entraña más profunda de una cueva sin aire y sin salida; pero habías al fin aparecido... R.A

Los bosques de primavera se abren de par en par

Para que juntos nos deslicemos cuando la tibia brisa,

cargada de polen, cantos de aves y rumores banales

hace su aparición. Ella se ha enamorado y

dado cuenta de que el aroma frondoso de las arboledas

es el amor que siempre había anhelado;

y me lo ha confesado una tarde con un apretado suspiro

que arrastró mis secas hojas de otoño recién pasado.

¡Vida! Qué vida la que he vivido estando vivo!

Un nuevo amanecer se avecina a la vuelta

De la sombra que ya escasamente proyecta

Tiniebla sobre la flor de la existencia

De un hombre cuyo corazón recién

Aprende a latir como un adulto.

Un nuevo amanecer que trae consigo

Poemas y alegrías, que se ha deshecho

De elegías pretéritamente necesarias,

Que ha legado en versos mis más

Recónditos paisajes; esos que detallaban

Los minutos de una vida maltrecha, desamparada,

Socavada desde el nacimiento hasta el supuesto

Bello albor.

En la noche en la onda de mi almohada

Mi mente reposa de tanto pensar en ti,

De tanto tratar de reconstruir tu figura

Con líneas destellantes de blanco vivir.

En mis sueños, te sigo con hidalga voluntad

De caballero sin combate antecedente

Que dócilmente se escabulle entre miedos

Infundados según lo alto de la mente.

La aurora y sus dedos de seda dorada

Se cuelan entre soniquetes de lucidez

Que me recuerdan que el sueño me ha dejado

Gusto de esperanza de verdadera mujer.

Como bella flor de mirada risueña

Te describen titilantes estrellas

Que de día tu silueta forman

Para que mi recuerdo no se corrompa

Por la distancia que de noche acecha.

Me he vuelto enemigo del tiempo

Y tu rostro se dibuja en luna llena,

Sonriente musa de piel morena,

En un juego que recién comienza.

El brillo que he descubierto

No lo empaña la ausencia

Que al no estar contigo

Mi alma siente;

Estás en mí presente

En eterno recuerdo

De momentos alegres.

Y al compás de poesía sonante

La tinta que del cielo cae

Mancha en una hoja,

Como mensaje que trae la paloma

Que a las ventanas de mi corazón se asoma,

Palabras de amor que me vuelan razón

De todita persona,

De mi corazón para ti se asoman.

El amor por ti ha nacido

Y aunque no lo diga el tiempo,

Lo dice el corazón mío,

Mi bella flor de mirada risueña.

Transfloración de un ave

De lo más sublime que puede percibir una limitada mente, en un intento por desenmarañar el tormentoso ir y venir interno.

Marcos Hugo

Transfloración de un ave


Tu vuelo, ave imperceptible, agitado y eterno,

guiado sólo por la intuición celestial,

vislumbra, a lo lejos, un riachuelo y manantial

cuyos rebozos invernales revisten un desolado infierno.

¡Oh Ave! En tu desventura experimentaste el dolor.

Se te escaparon mil y un lamentos,

mas renaciste una y otra vez de tus sufrimientos

y permaneciste recia, con un tono blanco de color.

Hoy otras aves buscan tu amable consejo,

aves primerizas cuyo agitado y eterno vuelo

termina por desmembrar sus débiles alas en otoño.

Por tu lado, no se pronuncia ni un mínimo dejo,

rompes hasta el más ferruginoso hielo

y encaeces así a tus más nobles retoños.

Mira en qué momento aparecer

has decidido:

de la copiosa lluvia has surgido,

gavilando, tierna, al amanecer

sin odio ni miedo, sin desfallecer!

Cuando el desierto ya tal no era,

abrigaste en tu figura alada

cual primavera

en invierno dócile, sosegada

al más amargo, impío recuerdo.


Dichosa regresarías al cielo,

buscando, sí, protección y consuelo,

anhelando algún día tu suelo.

Graciosa volarías por las alturas,

bordeando nubosas espesuras,

trayendo paz a bardosas llanuras.

Tu canto, ave, como ya lo sabrás,

se pierde en vientos y lejanías,

débil, moribundo de lozanía,

ningún eco ya jamás engendrará.

En la espesura de arrabales,

imperceptible será él, tu canto.

Rasgadas manos brotarán al paso,

desde celadas cuevas del espanto,

descargándole más de un zarpazo.

Mira, ave, tu melodioso canto

como escurre entre pastizales,

como se disuelve en los rosales

y deslíe aquel umbroso manto.


En torpe desesperación,

malos caminos tomaste,

errante en luz sombría,

penante, alma baldía,

en la ruina te hallaste.

Estertor imperceptible

dejaste ver en tu penar,

moribunda en tu nido

por anhelados latidos,

querías al cielo volar.

En tu camino, volabas pensante,

a veces, vehemente, delirante,

animosamente recalcitrante,

olvidando reparos de galante.

Presa fuiste de vagas ilusiones,

avivada con falsas devociones.

Afloraron en ti ruinas bicolores:

blancas de pena y melancolía,

rojas de coléricas abadías,

acopiadas

ciegamente en ti, alma baldía.


Mas renaciste, tierna y gozosa,

repleta de tan nuevas energías,

que esas ya viejas melancolías

no pudieron más desplumar tus rosas.

De la espesa tiniebla invernal,

apareciste radiante, cálida,

tiñendo de blanco, no escuálida,

a ese tu arco iris ya vernal.

Tú ave, en lo íntimo, ya sabes

que hoy tormentos aquellos te harán

prever bellos y velados celajes.

Aires límpidos por ti aguardarán,

bañando siempre esos arrabales

que un día tu canto extrañarán.

Transfloración de un Amor Imaginado

Transfloración de un amor imaginado

(Empiezo)

Enraizados pensamientos de amor incólume

Se debilitan con el aterciopelado arenal

Que se ondea con la brisa de primavera.

Dos siluetas rozan el horizonte marino

De vívidos sueños lejos de casa

Y una melodiosa mezcla de canto

Y naturaleza baña la calidez del día

Con encanto único.

La larga y fatídica espera llega

Al fin a un incierto destino:

Se derrumban años de búsqueda

Como si fuesen granos de arena

Que caen incólumes, presas

De imperceptibles soplidos

Desde la cumbre de artificiales

Socavones arenales.

A lo lejos, una borrosa silueta

Aparece tranquila, casi inmóvil,

Acompañada sólo por el mar

Y vaivenes, iluminada

Hasta sus huesos de acero

Por escuálidos rayos luminosos.

*******

Esos pensamientos ya no eran

Más que trayectorias palomeras

Que marcaban una época

En que el hombre

Aún en su edén vivía.

Una vez más espejismos irrisorios

Acechaban la tranquila ingenuidad,

Llenos de deseo e impulsivos

Como nunca antes.

Eran espejismos que proyectaban

Hermosas imágenes

De mujer y belleza.

Ella despertaba ternura y deseo

A la vez. Y un fino hilo de cordura

Guiaba y separaba lo real

De lo imposible.

Era una imagen bipolar

Que encerraba dos lejanos planos:

Uno lleno de dolor y vivencias imaginadas;

El otro, sólo de angélica sonrisa.

*******

(Caigo)

Al cielo grito con el pensamiento

Y no recibo respuesta alguna,

Lloro en la tierra mi sufrimiento

Y sólo muerdo piedras de la luna.

Pisoteo el cielo en esta mi locura,

Pateo nubes, ángeles y rayos,

Blasfemia que por muchos años

En mí no ha encontrado cura.

Respiro en el agua con grandeza,

Corro por el magma de sus venas,

Vuelvo al aire sin delicadeza

Y me cobijo en estrelladas cuevas,

En busca de la huella

De su fragancia, de ella.

Empiezo,

Caigo,

Sigo

Y me detengo

Como una roca,

Afilada y puntiaguda,

Al borde

De un precipicio

Cuyos mágicos brazos

Me invitan

A caer,

Otra vez.

Otra vez no!

Pedería su rastro.

Enloquecerían

Hasta mis dedos

Y no podría

Acariciarla.

Vuelo,

Me detengo:

De reojo,

Una montaña

Nevada hasta sus raíces,

Llovida hasta el macetero.

De ella,

Brota una luz

Que se marchita

Con la mirada inocente

De la cien de un hada.

*******

Avanzo en el sendero,

Tropiezo con la montaña

Y un curvo horizonte

Aparece de la nada,

Señalando al norte

Y percibo a mi amada.

Viste un rubio sombrero

Con jazmines que enlazan

Su cabello de terciopelo.

Esa montaña, ya monte,

A lo lejos me saluda

Y aguarda mi regreso.

*******

(Sigo)

La veo por vez tercera,

Empujada por el tiempo,

Cae tenue en mis brazos

Con el final del amor-destierro.

De amor el destierro mío

Que quemaba mis venas,

Sutilmente apagado

Sólo con un día verla.

Lunas de plata que miran

Atentas a mis palabras

E irradian bella dulzura

Que prende mi triste alma.

La noche ya es mi día,

Mi día ya es mi cielo,

Ya no hay más amargura,

Ya no espía más el miedo.

Cuento el tiempo otra vez,

En la noche las estrellas,

Cuento los días del reloj

Para nuevamente verla.

*******

(Canto)

Diosa luna, mira en mis ojos

Que le aparecen estrellas

Blancas, azuladas y violetas

Cual reflejo del sol en la tierra.

Mira mi pecho ya entreabierto,

De él un corazón se asoma

Coronado con roja sangre

Que ahora es de otra diosa.

Mira en sus ojos, te lo pido

Que sin su amor vivir no puedo

Y dime si están estrellados

Como los míos en su dulce sueño.

Susúrrale al oído, te lo pido

Que por las noches ya no duermo,

Que en ella pienso en el trasnoche,

Que por ella florece mi cielo,

Que imagino sentir cada instante

De su boca el dulce aliento;

Que de ella me he enamorado

Como un loco sin saberlo.

Diosa Luna, del olvido en sepelio

la desesperación me sonríe,

Cantando en un pasado imaginado

Donde, incólume, mi amor vive.

*******

(Me detengo)

Cuando en vaga ilusión

Con la vista agitada

En jardín de sombras

De ella la luz buscabas,

Avanzaste sin rumbo,

Ya perdida la mirada,

De pena orlados versos

Al aire se te alzaban.

*******

(Muero)

Abrigadora sombra de amor

Por la mañana,

De noche rumorosa brisa

Mi piel desgarras.

Cuando me veo inerme

En su mirada,

Feroz y punzante tu mano

Se abalanza,

Cual eterna, viva endecha

En fiel morada,

Que sobre lamentos alegre

Siempre cantaba.

*******

Enterrado en desolada tierra,

Vislumbro una aurora soleada

De cuyos angelicales colores

Manos serenan mi agitada alma:

Cuatro manos que en fatal destierro

Testigos de un sol que la luz amaga,

apostaron en mí cálido puente

que a mi vida sí ha de celarla.

“Lejano, triste sol de donde vienes”,

de una mano desnuda emana,

de otra gimiente de puntas rosa,

“¿Es amor el tuyo, el que se calla?”

Veo mi cuerpo ya no enterrado,

Y de su interior saco la nada,

Soterráneas nubes de primavera,

Cual pureza de flor lozana

Que del ave desanda el paso,

Riegan viejas semillas maltratadas

De infértil amor imaginado

Cuando mi alma apunta’l mañana.

Transfloración de un Amante Moribundo

Muy bien, lo’as conseguido:

Mi cara ya no tiene rostro

Tengo negros los dientes,

Ni qué decir de mis ojos.

Muy bien, lo’as conseguido:

Mi cuerpo está deshecho

Ni siquiera olores tiene,

No me cree ya su dueño.

Muy bien, lo’as conseguido:

Mis pies no caminan más,

Han perdido hasta sus huellas

Cuando te iba a buscar.

Muy bien, lo’as conseguido:

Mis manos ya no saludan

Por haber tocado el fuego

Que brotaban de tus lunas.

Muy bien, lo’as conseguido:

Mi corazón casi no late

En un abismo ha caído

De donde salir no sabe.

Muy bien, lo’as conseguido:

Ya no recuerdo el hablar,

Mi garganta se ha secado,

Se me ha roto el paladar.

Muy bien, lo’as conseguido:

Ya no tengo recuerdos,

En la noche aún los busco,

Mas he perdido el sueño.

Muy bien, lo’as conseguido:

Me’as cortado los dedos,

Acariciar mi guitarra

Por tu culpa ya no puedo.

Muy bien, lo’as conseguido:

La fe me la’s robado,

Ya no sé en qué creer

Sólo vivo del ocaso.

Muy bien, lo’as conseguido:

Contigo llevaste mi amor,

Nada más ya me queda

Que vivir en eterno dolor.

Muy bien, lo’as conseguido:

Aquí me tienes moribundo,

Ni una luz siquiera veo

A horas de dejar el mundo.

Simplicidad de Quiltro

En la calle corres presuroso,

Jugueteando entre pastos

Y basura,

Y sin ni una duda

Te abalanzas contento

Hacia mí, ajeno.

Nunca dueño has tenido

Menos un patio donde jugar,

Revoloteas por la vida

Como amo de todo lugar.

Tu simpleza nos conmueve:

Despreocupado aquí y allá,

No hay nada que te atormente,

Creemos.

Ejemplo has sido para muchos

Que por la vida yerran

Sin una mampara donde cobijarse;

Y envidia para otros

Que de lo simple un caos arman.

Dame un poco de tu simpleza,

De esa despreocupación sin sentido

Que de las pasiones aleja.

Ven y salúdame presuntuoso

De tus vivencias callejeras

Que te contaré sobre las mías

De monos en perreras.

Poesía a mi corazón

De su boca vertían sentimientos

Como del capullo botón de rosa,

De su alma nacía la emoción

cual fuego de un mar sin olas.

Su palabra en mi corazón caló

Honda grieta de blanca pureza,

Su mirada en la mía se hunde

Al son de tonada secreta:

Tonada secreta, de amor su habla,

Tan cercana entre cuatro paredes

Me seduce, me tienta, me susurra

“el único loco aquí no eres”.

La suya entre seis voces se luce,

Opacando callejera poesía,

Que de las palabras, lesa, se burla

Y de una vida nunca vivida.

Vuelvo a su sonido penetrante,

Presa, cautivo de voz melodiosa,

Enceguecido hasta las lágrimas:

Oh vida! De mi diario una glosa.

En bello verso la sigo al compás

De notas que detallan su morada

Que a veces por mera, tonta razón

Se disipa en mi realidad profana.

Nacimiento de un Genio

De odio leve asomo

En corazón malherido

Por mirada asesina

De aquel malnacido.

Siembra de incertidumbre

Y desidia postrera

Desde tierra lejana

Desata en triste pena.

Al aire libre pena

En sepelio de olvido

Va deshecha, casi muerta

Cual pierde su amorío.

El genio al fin despierta

Y le muestran su inicio;

El cielo, mar y tierra

Lo alejan del precipicio.

Con palabras punzantes

Cual hierro de guillotina

Atraviesa nube negra

De falso-oscura mentira.

Palabras con sentimiento

De un genio que condena

En cada verso, cada estrofa

Lo vil de la bajeza.

Ante un futuro incierto

Que cruel lastimaba

En inocente criatura

Las semillas del alma,

Nace el triste genio

Con su musa del alba,

Con mente fresca, indiferente:

Ha de ser el verso su arma.

No hay enemigo de humo

Que lo ataque por sorpresa

Ni que de noche criatura

En su vida se entrometa,

Ni que de día ángel

Negro robe sus perlas,

Ni mucho menos hadas

Cuyos cantos lo posean.

El genio ha nacido,

Vivido por un tiempo,

Crecido no en rosales,

Mas ya vendrá lo bueno.

Odio imperceptible,

Rencor ya más no cabe

En el corazón del genio

Que de amor aún no sabe.

Mas gracias debe darle

Al malnacido embustero

Que prendió mecha en su mente

Cual rojo al toro en ruedo.

Acuden en su ayuda

Viejos, de muchos, maestros;

Desde tierras taurinas,

Le regalan sus versos.

LLuvia de Primavera

¡Lluvia! Que tus misericordiosas

gotas de primavera bañen

con indulgencia mis hojas

de otoño.

Que las bañen de manera tal

Que vuelvan a florecer verdes

Y coloridas.

Déjame absorber esa pureza

Caída del infinito tal como

Lo hace el zorzal que con

Gracia danza por el regalo

Que le has enviado; como

La paloma, quien quieta

En espera de nube luminosa,

Ha enmudecido hasta sus alas

E inerme bajo tu manto

Cristalino aguarda su palomo

Enamorado.

Déjame ser amapola recién

Recién nacida que no teme pender

De una rama casi deshecha,

Que se mantiene incólume

En la cumbre del alma de

Un árbol cuyos brazos

Ha extendido hacia mí,

Invitándome a nutrirme

De su sabia sabiduría.

¡Lluvia! Que mis pensamientos

sean copioso reflejo del infinito

y que cristalinamente bañen

el alrededor maldito.

Gaviota Nocturna

Gaviota nocturna,

¡qué envidia me das!

Vuelas en las noches con soltura

Y no te preocupa

que se avecine la tempestad.

Yo acá lidio con mis tormentos

Observándote desde mi ventana

Que se me empaña

Con la humedad de lágrimas

Que no parecen mías.

Del puerto no vas al campo,

Te perderías y extrañarías al mar,

Ese que me ha quitado alegrías

Y convertido en eterno lamentar

Por la distancia que separa

A mi corazón de su palpitar.

Si en tu vuelo nocturno

Algún día

En emisaria de sentimientos

Te convirtieras,

Llévale los míos

A mi bella flor de mirada risueña,

Esos que hablan de amor

Puro que ella descubriera

Un día.

Eco del Silencio

En el silencio

Del silencio,

El eco del reloj

Me envuelve

Con su sonido.

Sonido silencioso,

Aburrido,

Que lento corre

En lo infinito.

Infinito sombrío,

Casi mudo

Y silencioso

Me envuelve

En lo finito.

Finito que ruge

Con un aire

Malnacido

En lo infinito

Del silencio.

Eco silencioso

Que ruge

Con lo infinito

Del silencio.

Dulce sabor amargo

Humo azul de la punta del vicio

Me calcinas las entrañas,

Eres un insulto a lo divino,

Mas te absorbo, figura extraña.

Por tu culpa muchos han caído,

Lentamente en las mañanas

Y sus débiles, angustiosos alaridos

por las noches te llaman.

Uno tras otro, en la locura,

Caen rendidos en el poso infernal,

Dejando un rastro de fina amargura.

Uno, dos y tres como en un panal

Dibujan estragos de su paso

En mi desgastado cenagal.

Desesperanto

Anhelo tenerte entre mis brazos,

Abrazarte con la mirada,

Sentir la fragancia de tu cabello

Y acariciarte eternamente.

Cómo espero ese día!

Maldito destino que me acosa:

Me aparta, me quita y me mata

Cuando voy a tocar el sol.

No soporto tanta incertidumbre!

Sólo quiero estar a tu lado,

Disfrutar de tu belleza

Y morir en tus brazos.

No soporto tanta soledad!

De tu luz sólo quiero alimentarme,

Enloquecer con tus besos

Y morir en tus brazos.

No soporto tanta angustia!

Sólo quiero sentir tu miel,

Desfallecer en tu regazo,

Bajo la luna abrigar tu piel.

No soporto esa apatía!

Que bien me la he ganado,

Muero cada minuto

Si no estás a mi lado.

En mis sueños, endulzas mis vivencias;

En mis pensamientos, eres la primera;

En el día, una imagen lejana,

Que con su indeferencia,

Mata el alma que me queda.

Confusión por la Nada

Y eso fue todo.

La cadena de eventos seguía su curso normal,

Sin reparar en sentimientos ni ideas de futuro,

Sin considerar el destino que ya estaba trazado

Desde lo alto.

Y el pájaro quería volar más alto que las nubes,

Sin darse cuenta de que sus alas se extinguían

Con el fuego eterno del los rayos;

Sin atisbar ningún otro congénere, siguió

Volando aún más alto que el horizonte,

Dejando en él un pasado cargado

De melancolía y soledad.

Su cadena proseguía.

Nada la podía detener ahora.

El amante del rayo luminoso se perdía ya

En tinieblas y una nube negra se posaba

En sus mejillas todas atormentadas

Por el dulce aroma de piel mustia.

Ojos mustios, los suyos.

Mustios como línea negra de mano carbonizada,

Que ni siquiera el pájaro vislumbraba desde más

Arriba del horizonte.

Y vivía el pájaro siempre tratando de llegar más alto,

Y vivía el amante en eterno recuerdo de noche efímera.

Y la cadena seguía su curso.

Sin reparar en sentimientos ni deseos.

Nada podía cambiar ya. Nada.

Ya nada se anhelaba con avidez

Ni se disfrutaba con placidez.

Nada.

Alba del Rocío

Rocío, blanca Rocío,
de azucenas y nardos,

subes a las nubes con tu

dulce cáliz de encanto.

A la vida sonríes tierna,

iluminado tristes almas

con sutil canto y gracia,

como la musa del alba;
Habitando corazones
de ríos y laderas,
incluso al ser rocío
umbroso de la tierra.

En lo alto, te abraza

el sol y desciendes al mar,

siendo en el aire testigo
de la luna, de su amar.
Graciosa brincas y corres
en ese mar, ahora cielo,
do ángeles y sirenas
lucen tus vívidos sueños.

*****
Gotas de todos colores
afloran en la aurora,
observando el brillo
de esta hermosa gota.
Rocío de primavera
que con sus lunas de plata
entró en lo imposible,
endulzando el mañana
de una gota nevado
que en un duro invierno,
maltraído e incapaz,
perdía su blanco azulado.
Quien feliz en su renacer,
Prometió ante la vida
Permanecer invisible
en ella noche y día,
manteniendo lúcido,
en su corazón siempre vivo,
el reflejo de la luz
de la gota de rocío.