De su boca vertían sentimientos
Como del capullo botón de rosa,
De su alma nacía la emoción
cual fuego de un mar sin olas.
Su palabra en mi corazón caló
Honda grieta de blanca pureza,
Su mirada en la mía se hunde
Al son de tonada secreta:
Tonada secreta, de amor su habla,
Tan cercana entre cuatro paredes
Me seduce, me tienta, me susurra
“el único loco aquí no eres”.
La suya entre seis voces se luce,
Opacando callejera poesía,
Que de las palabras, lesa, se burla
Y de una vida nunca vivida.
Vuelvo a su sonido penetrante,
Presa, cautivo de voz melodiosa,
Enceguecido hasta las lágrimas:
Oh vida! De mi diario una glosa.
En bello verso la sigo al compás
De notas que detallan su morada
Que a veces por mera, tonta razón
Se disipa en mi realidad profana.
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